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¡En línea con los jóvenes!

A pesar de una carrera profesional muy prometedora y una gran vida social, yo sentía un enorme vacío interior. Dediqué mucho tiempo a la oración preguntándole al Señor "¿Qué es lo que quieres de mí?" Me dí cuenta que Cristo no era parte integral de mi vida. Sí, yo era Católica, pero solamente de nombre.

La idea de realizar algún trabajo voluntario, volvía a mi mente con frecuencia. Una amiga y yo, pensamos que podríamos ir a la India. Mandamos una carta a la Madre Teresa quien nos respondió: "Usted son bienvenidas a estar entre nosotras, pero primero den testimonio en sus familias" .

La necesidad de estar más cerca de Dios seguía carcomiéndome por dentro. Decidí ir diariamente a la Misa. La hora que tenía para el almuerzo era suficiente tiempo para la Misa y para comer. La Iglesia de Cristo Rey ofrecía una Misa al mediodía, entonces allí comencé a asistir a diario. Fué una gran sorpresa ver cuántos profesionales del área usaban su descanso del almuerzo para ir a la iglesia y orar.

Un día, cuando volvía de la Misa, me enteré que había una biblioteca católica diocesana no tan lejos de donde yo vivía. Tenía muchos deseos de encontrar algún libro espiritual que me ayudara a descubrir a Dios y así fué que el próximo sábado fuí hasta la biblioteca en St. Petersburg.

Apenas llegué, la bibliotecaria me preguntó si estaba allí por el curso sobre San Juan. "No, dije. Estoy aquí visitando la biblioteca". "Bien, pero ¿le interesaría el curso?" De hecho, sí estaba interesada y decidí participar.

Entre los alumnos que atendían a estas clases, habían dos hermanas religiosas, una franciscana y otra que no reconocí el hábito. Sr. Judith, así es como se llamaba, me dijo que estaría encantada de prestarme sus notas cuando yo no asistiera a la clase.


Lo que me impresionó más de esta religiosa es que lucía 'muy profesional'…De hecho, ella era la Principal de la escuela parroquial de Cristo Rey. Cuando el trabajo se intensificó, tuve que perder clases. La Hna. Judith, entonces me prestó sus notas, mecanografiadas por supuesto, y el cassette de audio de la clase.

Un domingo en la mañana la llamo por teléfono para preguntarle si necesitaba que le devolviera sus apuntes, justo en el momento que ella salía para un retiro de medio día… y sin vacilar me invitó a ir con ellas.
Aún no se si 'me invitó expresamente' o fuí yo, que me 'sentí' invitada personalmente. Cuando llegamos al lugar del retiro la Hna. Judith me invitó a rezar en la capilla, hacer el via crucis afuera, a … LEER!. Y fue así como encontré la respuesta!


En el curso de la tarde, la Hna. Judith compartió conmigo la historia de las Hijas de María Auxiliadora, también conocidas como Hermanas Salesianas de San Juan Bosco. Y fue así en esa tarde inolvidable que encontré lo que mi corazón anhelaba ya de hacía tanto tiempo.

Me comuniqué con la hermana encargada de las vocaciones en Nueva Jersey y cinco años más tarde hice mi primera profesión, como Hija de Maria Auxiliadora, el 5 de Agosto de 1996. Mi madre, quien murió hace 12 años, fue alumna de las Hermanas Salesianas en Cuba. Sin lugar a dudas, Dios tiene un gran sentido del humor!

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